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Genética
Polémica
en Europa por la clonación de embriones
humanos
La
Nación (Diciembre 21, 2000)
-
25.12.2000
-
A
raíz de una histórica decisión británica
·
Para
la Comisión Ejecutiva de la Unión Europea
es un ejemplo de diálogo entre científicos
y la población general
·
La
Iglesia se expresó en contra de la clonación
La
histórica votación de la Cámara de los
Comunes inglesa que abrió el camino a la
clonación de embriones humanos con fines
terapéuticos tuvo repercusiones inmediatas
en los países de la Unión Europea,
especialmente en Alemania, donde el
canciller, Gerhard Schroeder, se manifestó
en favor de revisar la legislación de ese
país.
El
funcionario alemán dijo a la revista Die
Woche que está en contra del "embudo
ideológico y la prohibición por
principios" de la investigación genética.
Además, afirmó que "el rechazo de
Alemania a concesiones y puestas en práctica
(de estas técnicas de clonación) nos
llevaría, en la época de mercado global y
de Internet, a importar lo que en nuestro país
está prohibido pero aprobado en los
vecinos".
Esta
declaración ha abierto un debate en el
nivel local, pues su propia ministra de
Sanidad, Andrea Fischer, se pronunció en
contra del relajamiento de la protección de
los embriones en la legislación alemana y
rechazó la decisión tomada ayer en Gran
Bretaña, argumentando que "en mi opinión,
la clonación de células embrionarias con
fines terapéuticos debe permanecer
prohibida".
El
mes pasado, la ministra presentó un
proyecto de ley para derogar una antigua
legislación de protección de embriones en
cuyos fundamentos se expresa la prohibición
del uso de embriones alemanes para obtener células.
Sin embargo, la prohibición no es total:
comprarlos en el extranjero para su
posterior uso en Alemania estaría
permitido.
Voces
encontradas
Por
otro lado, la Comisión Ejecutiva de la Unión
Europea (UE), reunida en Bruselas, expresó
que el voto favorable de los diputados británicos
es un "ejemplo de diálogo entre los
científicos y la población general"
La
enmienda a la ley británica de fertilización
humana y embriología, de 1990, aprobada el
martes en Londres, autoriza a los científicos
a clonar embriones y mantenerlos vivos hasta
14 días para extraerles las células
troncales o madre y diseñar a partir
de ellas tratamientos que podrían
revolucionar las opciones disponibles contra
enfermedades como el Parkinson o la
diabetes.
Los
principales adversarios de la normativa
adoptada por el Parlamento británico la
consideraron una pendiente resbaladiza hacia
la clonación de seres humanos.
"Me
preocupó enormemente el resultado de la
votación de anoche. ¿Dónde habrá de
terminar este camino moralmente
equivocado?", preguntó el arzobispo de
Westminster, Cormac Murphy O'Connor. Según
el religioso, "los embriones son el
comienzo de la vida humana y tienen derecho
a que se los respete".
El
arzobispo dijo que confía, sinceramente,
"en que cuando la medida pase a la Cámara
de los Lores será revocada". Para
adquirir vigor de ley, la propuesta debe ser
ratificada en la Cámara alta del
Parlamento, que durante el último año
rechazó en decenas de oportunidades las
propuestas del gobierno de Tony Blair, que
apoya la medida, y cuyas decisiones podrían
revocar las expresadas por la Cámara de los
Lores.
En
la Argentina, las autoridades eclesiásticas
también se manifestaron en contra de la
aprobación de la clonación de embriones
humanos por parte de la Cámara de los
Comunes. El presbítero Julio Méndez,
representante del Episcopado ante la Comisión
Nacional de Etica Biomédica, aseguró ayer
que la clonación de embriones de hasta 14 días
de gestación, aunque sea con fines terapéuticos,
es una "atrocidad".
Agencias
Reuters, DyN, AP, AFP y EFE
Investigadores
argentinos, de acuerdo
Los investigadores argentinos
Lino Barañao y José Civelli consideraron beneficiosa la decisión del Parlamento
inglés. "No estamos hablando de hacer copias de seres humanos",
dijo Barañao, y agregó: "La decisión británica no fue improvisada,
ya que cuenta con una cantidad de estudios previos que sugieren que las
células embrionarias que se usen sean de descarte (en procedimientos de
fertilización in vitro)". Por su parte, Civelli admitió que "si
uno transfiere estas células fusionadas con un óvulo al útero de una mujer
es probable que se desarrolle un individuo, aunque nadie en la comunidad
científica aprueba estos experimentos".
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