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Psiquiatría
Derecho
a la salud mental
La
Nación (Noviembre 25, 2000)
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04.12.2000
-
Es
bien sabido que en la mayor parte del mundo
la asistencia del enfermo mental gira
alrededor del hospital psiquiátrico.
Tampoco resultan novedosas las críticas de
las cuales ha sido objeto esta institución,
desde las primeras, registradas a mediados
del siglo XIX, hasta las actuales, en las
que hasta se llega a cuestionar la razón
misma de su existencia.
La
crítica moderna al modelo del manicomio se
centra en la violación sistemática de los
derechos humanos de los pacientes. Este es,
en el plano ético, el mayor cargo que se le
hace al hospital psiquiátrico. Por otra
parte, en el plano clínico se viene
cuestionando el papel que la institución
juega como agente patógeno y desencadenante
de estados crónicos.
Pocos
consideran la salud
mental como un derecho que
asiste a las personas, el derecho a
la identidad, a la dignidad y el respeto, a
un tratamiento humanizado, al bienestar psíquico,
a la integración social, a la no
discriminación. Desde la Legislatura de la
Ciudad de Buenos Aires se ha trabajado,
durante más de dos años, en la creación
de un marco legislativo que permita el
reconocimiento de los derechos de las
personas con padecimiento mental.
Reinserción
social
La
recientemente sancionada ley de salud
mental para la Ciudad de Buenos Aires
constituye el paso inicial de la
reestructuración de la atención psiquiátrica
en la ciudad. La idea fuerza de esta
normativa es promover la atención de la salud
mental, de manera tal que se
posibilite la recuperación y reinserción
de los pacientes en la sociedad,
incentivando la participación comunitaria
para que la prevención, promoción y
rehabilitación se constituyan en los
pilares del sistema.
La
modernización de los servicios
asistenciales es de fundamental importancia
en el proceso de reestructuración, pero no
se debe olvidar que esto va mucho mas allá
de la mejora en las condiciones de prestación
de los servicios, de la progresiva
desaparición del manicomio y de la
incorporación de nuevas formas de atención.
Es una cuestión de actitudes. De nosotros
depende que se borre el estigma de la
enfermedad mental,
que se descarte la solución del manicomio y
que se propenda a la asistencia en el seno
de la comunidad.
No
se trata de suprimir el manicomio, sino de
encarar la reestructuración de todo el
sistema bajo un nuevo enfoque con premisas y
objetivos diferentes. En la Ciudad de Buenos
Aires los servicios de salud
mental que recibe la población son
variados, los objetivos y metas que se
persiguen suelen ser diferentes y
corresponden, a su vez, a dependencias
administrativas distintas. En resumen,
constituyen compartimientos estancos, que
ofrecen una atención parcializada, que en
la mayoría de los casos implica una
duplicación de esfuerzos.
Nuevos
espacios
Esta
situación es considerada por la ley de salud
mental, a partir de ella se crea una
red de atención que coordina el
funcionamiento de todos los servicios,
obedeciendo a principios comunes y a una política
asistencial única. Esta red es sustentada
por la creación de nuevos espacios tales
como: centros de salud mental,
casas de medio camino, residencias
protegidas, centros de capacitación social
y laboral, talleres protegidos, hogares y
familias sustitutas, equipos de salud
mental en las guardias de los
hospitales generales, entre otros.
La
transformación está en marcha: la
formulación de un Plan de Salud
Mental para la ciudad; la definición
de un sistema basado en la prevención,
promoción y asistencia; la jerarquización
de acciones de apoyo al entorno al
sociofamiliar y sociocomunitario de los
asistidos; la prioridad de las acciones y
servicios de carácter ambulatorio y la
centralización de la información como
algunas de las acciones por emprender en el
futuro inmediato.
Hoy
a pocos meses de la sanción, de la ley,
podemos decir que se ha conseguido sentar
las bases para el futuro de la salud
mental en la ciudad, de acuerdo con
los nuevos tiempos y con las tendencias
mundiales en ese campo.
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