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Sociedad
Niños
adictos a los inhalantes
El
País (noviembre 3, 2000)
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20.11.2000
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Los
productos más populares en Bolivia entre jóvenes
de 12 a 17 años son el pegamento y la
gasolina
MABEL
AZCUI
,
Cochabamba
En
la lucha antidroga en favor del mundo,
Bolivia está a punto de dejar sin materia
prima a la ilegal industria de la cocaína,
pero dentro de sus fronteras, miles de niños
son adictos a los inhalantes,
sustancias químicas de multinacionales
europeas y norteamericanas, distribuidas por
bandas sin escrúpulos que tienen a la
justicia de su lado.
El
Gobierno del presidente Hugo Banzer quiere
retirar al país del segundo lugar como
productor mundial de la hoja de coca ( por
detrás de Perú) a fines de este año. El
protagonismo de la coca-cocaína en la política
boliviana ha relegado cualquier acción
contra la creciente adicción a los inhalantes,
pegamentos industriales en su mayor parte,
que se registra en la población infantil y
adolescente de las áreas urbanas de
Cochabamba, La Paz, Santa Cruz y otras
ciudades bolivianas.
Un
último estudio del Centro Latinoamericano
de Investigación Científica señala que el
consumo de inhalantes en Bolivia casi
se ha duplicado en ocho años, de 28.386 en
1992 a 43.440 en el año 2000. Los productos
más populares entre jóvenes de 12 a 17 años
son los pegamentos, los éteres y la
gasolina.
Un
análisis más detallado de Defensa del Niño
Internacional (DNI) hace notar que en
proporción a la población, poco más de
ocho millones de habitantes, la cantidad de
niños que viven en la calle es la más alta
de América Latina. Algo menos de 2.000 niños,
entre cinco y dieciocho años, no tienen
hogar y, de ellos, el 90 por ciento es
adicto a los inhalantes.
Operación
frustrada
La
primera operación policial contra las
bandas distribuidoras de inhalantes
en Cochabamba ha quedado frustrada por la
acción judicial que decidió la libertad
bajo fianza de los implicados, entre ellos
un matrimonio detenido cuando vendían
pegamento a casi ochenta niños en un
precario alojamiento exclusivo para los cleferos,
como se denomina aquí a los adictos a inhalantes.
"Los
hemos investigado durante seis meses,
acumulamos todos los elementos que
justifiquen un proceso judicial contra estas
personas que están cometiendo delitos de lesa
humanidad contra niños y jóvenes",
informó el comandante de la Fuerza Especial
de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN),
coronel Víctor Medrano. Sin embargo, de
acuerdo a otras fuentes vinculadas a la
parte acusadora, la justicia les está
devolviendo la libertad bajo fianza de
montos irrisorios que suscitan sospechas
sobre el poder judicial. Medrano mostró el
inventario de objetos sustraídos por los niños,
desde joyas hasta teléfonos móviles, que
el matrimonio aceptaba a cambio de
alojamiento y droga, "que causa graves
daños en el desarrollo físico pero mucho más
preocupantes en el desarrollo emocional de
los adictos", que pierden totalmente su
autoestima.
El
tribunal del juzgado de Sustancias
Controladas de Cochabamba, integrado por
tres jueces, se negó a cualquier declaración
sobre el caso, en tanto que en la secretaría
del juzgado se informó de que mientras el
expediente permaneciera en la Fiscalía no
se podía considerar el asunto ni examinar
las presuntas irregularidades en el proceso.
Aunque los inhalantes están
penetrando en otros niveles socioeconómicos,
la mayoría de las víctimas son los niños
expulsados de sus hogares a causa de la
extrema pobreza, la disgregación de la
familia, la violencia y el alcoholismo. Es
un hecho corriente ver en la calle a niños
con el rostro sucio y estragado con una mano
tapando el inhalante sobre la nariz.
Suelen andar en grupo, algunos sonrientes
ante el pavor que despiertan entre los
transeúntes, y les gusta ocupar algunas
plazas o parques.
"Es
grotesco ver a los niños pasar frente a
efectivos policiales mientras inhalan",
señala la representante de DNI, Elizabeth
Patiño, y lamenta que las pocas acciones
policiales desplegadas hasta ahora no hayan
tenido resultado. "Es difícil
conseguir testimonios de las víctimas ante
el temor a la represalia. Estas redes están
organizadas para mantener un orden interno
bajo la ley del silencio", explica. A
pesar de ello, varios menores osaron
declarar contra el matrimonio detenido que,
según la FELCN, distribuye inhalantes
por varios años entre menores de edad.
Patiño
cree que una decidida acción tanto del
Estado como de la sociedad puede contribuir
a hacer reversible la adicción, aunque
persistan los daños tales como la atrofia
cerebral y secuelas en el sistema renal,
endocrino y nervioso.
La
tarea parece titánica, pero Patiño cree
que es posible "sacar a los niños de
la calle y de los inhalantes" si
existe una voluntad política para ello. De
hecho, un equipo multidisciplinario y de las
religiosas adoratrices se ha puesto en
marcha un proyecto piloto para impedir una
segunda generación de niños en la calle.
Maltratados
y abandonados
La
directora del programa piloto de rescate de
parejas adolescentes de la calle, la
religiosa Juana Arteaga, confirmó que una
primera experiencia con una veintena de
ellas ha demostrado que, al menos, un
cincuenta por ciento ha sido sustraído de
la calle. Reconoció que fue un trabajo muy
duro pues no solamente era desintoxicarlos
sino sanarlos de las muchas enfermedades que
padecían, nutrirlos y además tratar su
gravísimo estado emocional.
"Son
niños muy maltratados, sin familia, con
cinco a diez años en la calle, que
necesitan mucho amor, tanto, que a veces
sobrepasan toda capacidad porque ellos no
conocen límites, tienen impulsos que cuesta
dominar" y casi siempre están al borde
de profundas depresiones que, a veces, les
lleva al suicidio, explicó Arteaga.
Son
los amigos los que ofrecen los inhalantes.
La religiosa española Asunción Herreros
Alonso explica que "les ayuda a
olvidarse de su sufrimiento, les quita el
hambre" y también les da valor para
robar, que para estos jóvenes no es malo,
"pues creen que están tomando algo que
los ricos les quitaron a sus padres, eso es
lo que dicen".
Los
hijos de estos niños de la calle nacen débiles,
hablan más tardíamente, comienzan a andar
más tarde pero, afortunadamente, son
normales. Son pequeños muy nerviosos y
necesitan mayor atención en su nutrición.
Herreros Alonso, una mujer de mucha
fortaleza emocional, está atenta a los
cambios pendulares de los adolescentes que
va, en cuestión de minutos, desde la
euforia a la depresión y al descontrol de
los sentimientos. "Pueden amarse
intensamente y al minuto siguiente se
quieren matar, por lo que nunca los dejamos
solos" a lo largo del programa de
recuperación.
El
proyecto tiene como aporte principal la
financiación de la Prefectura (Gobernación)
de Cochabamba que ha permitido cumplir con
las dos primeras etapas del programa de
desintoxicación y recuperación de la
autoestima. La tercera etapa, la de
reinserción, se encuentra en plena ejecución.
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