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Comunidad
Dulces
caseros platenses en las mesas de hoteles
cinco estrellas
La
Nación (Octubre 30, 2000)
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06.11.2000
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Microemprendimiento
familiar
La
calidad de los productos fue distinguida con
un galardón internacional
LA
PLATA.- Cuando los Tejeda emigraron desde
Mendoza hacia esta ciudad en busca de nuevos
horizontes, ni por asomo imaginaban que la
vieja tradición familiar de elaborar dulces
caseros
signaría sus vidas. Menos aún que la
calidad de los productos les daría
prestigio internacional.
En
julio último, Diana "Katty"
Herrera de Tejeda (52 años) recibió el
galardón America Quality Summit -que premia
la excelencia en la calidad de productos-,
que le otorgó la organización Business
Initiative Directions, por sus productos
artesanales sin aditivos ni conservantes.
Con
la distinción en sus manos, que recibió en
una ceremonia realizada en la Sala de
Convenciones del hotel Marriot Marquis de
Nueva York, con la presencia de empresarios
de 88 países, la mujer, creadora del
microemprendimiento Dulzuras Artesanales
Katty, no salía de su asombro.
"Cuando
recibimos la noticia de que nos habían
premiado pensamos que se trataba de una
broma para Tinelli, pero era en serio",
recordó, antes de confesar que aún hoy
desconoce cómo fue seleccionada.
Pero
la historia de la fábrica de dulces
familiar comenzó a gestarse, en realidad,
varios años antes, en Mendoza.
Emigración
A
mediados de los 80, Venes Tejeda (61 años)
empezó a sufrir una severa afección al
corazón que lo obligó a jubilarse de su
empleo en el Poder Judicial mendocino.
Entonces, los ingresos hogareños, que incluían
el magro salario docente de su esposa Katty,
se resintieron.
La
familia se propuso buscar nuevos horizontes.
Fue así como, en 1988, los Tejada
desembarcaron en La Plata arriados por la
esperanza de que el mayor de sus tres hijos,
Fernando, que hoy tiene 30 años, tuviera
posibilidades en alguno de los clubes de fútbol
de esta ciudad.
Sin
embargo, sus habilidades con la pelota no
fueron suficientes para obtener un contrato.
Al poco tiempo, el traslado transitorio que
había conseguido Katty para ejercer como
profesora de manualidades en la ciudad de
las diagonales no fue renovado por la
Dirección de Escuelas de la provincia
cuyana.
"La
situación era muy difícil: primero pusimos
una pizzería, después atendimos un
quiosco, hasta que empezamos a probar con la
fabricación de dulces
caseros",
recuerda Katty desde el taller que funciona
en la casa de Los Hornos.
De
chica, la mujer había aprendido los
secretos de la elaboración de dulces
en la cocina familiar. Los elogios de los
parientes la impulsaron a formarse en economía
doméstica.
Dulzuras
Artesanales Katty nació en febrero de 1998.
Al principio, la producción de dulces
y conservas estuvo destinada a los límites
barriales. Sin embargo, el espíritu
inquieto de Katty la llevó a averiguar por
programas de apoyo para pequeñas empresas
en dependencias oficiales. Así, comenzó a
participar de ferias organizadas por el
Ministerio de la Producción bonaerense en
distintos puntos del territorio provincial.
En
enero de 1999, la mujer decidió asistir a
una exposición en la Base Naval de
submarinos de Mar del Plata, frente al hotel
Sheraton.
"Una
tarde me jugué una patriada y crucé al
hotel. Allí pregunté a quién podía
ofrecer mis productos y me dijeron que
volviera otro día", relata, mientras,
pegamento en mano, coloca las etiquetas en
los frascos de los dulces
que acaba de envasar manualmente.
Tanto
insistió que finalmente consiguió que el
chef del hotel probara sus dulces.
Después de una negociación en la que tuvo
que bajar el precio "al mínimo de
rentabilidad", su modesto
emprendimiento logró desplazar a una firma
multinacional de capitales suizos que proveía
al establecimiento de cinco estrellas hasta
ese momento.
Vidriera
A
partir de entonces todo cambió.
"Entramos en una gran vidriera que nos
abrió muchas puertas", explica la
mujer, que todos los días comienza su labor
a las 6 y, no pocas veces, la extiende hasta
entrada la noche. En la tarea colaboraban
todos, además del primogénito Fernando,
están Silvina (25) y Luciano (16).
Hoy,
la producción diaria -unos 150 frascos de
500 gramos- se vende en las principales
confiterías platenses, además de proveer a
los hoteles Sheraton de Mar del Plata y de
Pilar, entre otros lugares.
En
estos días, un agente comercial llevó
muestras al Caribe, aunque la iniciativa de
la exportación todavía resulta "algo
lejano", pero, sobre todo, engorroso,
para lo cual los Tejada se sienten con
"una insuficiente capacidad
empresarial".
Casi
todos los días recorren las quintas de la
zona en busca de materias primas para sus dulces.
Los de alcaucil y berenjena con sandía son
de los más originales.
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