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Medicina
Apreciaciones
acerca de la crisis actual de algunos
conceptos médicos.
Ana
Herbsztein
-
05.07.2000
-
Quizá
parezca extraño que proviniendo de la
sociología, me interese por el pensamiento
médico.
Si
nos detenemos a pensar nuestros
pensamientos, vemos que las creencias se
arraigan en nosotros de manera tal, que
terminamos construyendo teorías
a partir de ellas, pero no tenemos
conciencia de la forma en que nos
determinan.
Tampoco
recordamos que, como toda construcción del
hombre, nuestras teorías están afectadas
por el peso de la historia, las
transformaciones del pensamiento y la
influencia de diferentes culturas.
Estas
teorías se sostienen en conceptos que son
representaciones de la realidad. No tenemos
otra forma de acceder al conocimiento, pero
es de suma importancia no confundir dichas
representaciones
con la realidad misma.
Weizacker,
creador de la Medicina Antropológica,
desarrolla una
comprensión cualitativamente
diferente de la cuestión médica y se
plantea que lo esencial en la descripción
de la medicina estaba contenido en la relación
médico-paciente, y que esta postura empírica
planteaba una contradicción con respecto a
la forma
objetiva
de las ciencias naturales.
La
investigación objetiva
ha comenzado ha resquebrajarse, la vida
parece resistirse a ser apresada en la
objetividad científica, en el dato estadístico
o en las generalizaciones.
En
relación a la disociación psique-soma,
otro concepto controvertido
Jung
dice que: dando valor únicamente a los fenómenos
físicos, mi hipótesis física desvaloriza,
impide y aún destroza el desarrollo
espiritual de mi enfermo. Pero si sólo, y
en último término, procedo de acuerdo con
motivos espirituales, desconoceré y
violentaré al hombre natural en su razón
de ser física. De tal equivalencia de dos
hipótesis opuestas, se pregunta:¿puede
resultar algo que no sea una indecisión sin
rumbo?
Cuando
hablamos de la relación médico-paciente,
podemos encontrar un viejo dilema de la
filosofía y es justamente la relación
sujeto-objeto, pero este no es más que una
de las expresiones del dualismo.
El
dualismo, modelo de interpretación de la
realidad, convierte a la medicina en una
ciencia dualista.Aunque es suficiente
recorrer parte de la historia de la medicina
para encontrarnos con concepciones
diferentes del hombre. El dualismo en el que
nos hemos formado se nos hizo carne. La
crisis de ésta concepción, quizá la hemos
experimentado primero, en nuestras propias
vidas, cuando la enfermedad
se nos presenta
tomando como escenario el cuerpo,
pero simultáneamente tenemos
la sensación de un sufrimiento anímico.
También
puede verse
en el encuentro con un paciente, quién
en su relato nos hace saber de su
sufrimiento por alguna circunstancia de su
vida, sin conectarlo afectivamente con la
aparición del síntoma o la enfermedad.
La
medicina se distanció de la filosofía y se
aproximó a la física, tal vez, con la
intención de ser una ciencia exacta. Pero
no sólo la medicina recibió esta
influencia, también el psicoanálisis en el
afán de ser reconocido como ciencia,
se
deja influenciar por los conceptos de la física,
aunque su propósito fue y es
el comprender la vida anímica.
Estamos hablando de la física clásica, los
físicos de antaño no veían
motivo alguno para ponerse a
reflexionar en la posibilidad de que su
ciencia contuviera elementos subjetivos, por
la sencilla razón de que no lo advertían.
Daban,
por supuesto, que nuestro
entendimiento era capaz de aprehender la
verdad objetiva sin falsearla. Consideraban
el entendimiento del hombre como una suerte
de aparato fotográfico capaz de reproducir
de un modo perfectamente fiel, lo que se
daba en la naturaleza.
Con
la teoría de la relatividad y la de la mecánica
de los cuantos, se modificará la concepción
del mundo.
Pero
paradójicamente es en la evolución de la física,
donde se
plantea la inevitable necesidad de
incluir al observador en la experiencia.
También
en la medicina, en cada acto médico,
el hombre participa mucho más de lo que su
conciencia cree.
Participa
con su historia personal, con sus
experiencias, con el a priori de su formación
teórica y fundamentalmente con sus
emociones.
Actualmente
los físicos piensan de una manera distinta,
han reflexionado
sobre el modo en que elaboramos nuestro
saber sobre la naturaleza. Las leyes de la física
ya no pretenden ser aceptadas como verdades
objetivas, porque se han preguntado ¿ cómo
llegamos a establecer tales leyes?
Realizamos observaciones y para convertirlas
en conocimientos, las elaboramos con nuestro
pensamiento. El camino que va del mundo
exterior objetivo a la construcción de la
ley o generalización pasa por un filtro.
Por lo que toda ley natural, nos incluye, es
decir que el filtro significa una influencia
de carácter subjetivo que ejercemos en todo
acto de conocimiento.
Creo
que ya empezamos a pensar que la problemática
sujeto-objeto, o subjetividad - objetividad
se nos ha desplazado de la filosofía a la física.
También
se ha aproximado a la propuesta de revisar
¿cómo entendemos hoy la relación médico-paciente?
Todos estos elementos configuran una forma
de trato en la relación médico-paciente.
Como así también por parte del paciente,
influirán sus experiencias anteriores, los
éxitos o fracasos vividos en otros
encuentros, las expectativas, la confianza o
el descreimiento.
El
médico, por su parte, perteneciendo a una
organización, puede hallarse atenazado por
intereses de orden económico de las mismas
instituciones médicas. La
mal llamada medicina social nos ha
llevado a un trato deshumanizado, no sólo
en relación al paciente sino también al médico.
J.Weizenbaum
considera que si hablamos acerca de que
“el hombre ha adquirido un enorme poder
por medio de la ciencia y la tecnología”,
esto sería considerado una trivialidad
aceptada por todo el mundo. Pero hay un
paralelo: el poder que el hombre ha
adquirido a través de la ciencia y la
tecnología se ha convertido en impotencia.
Agrega el autor: Aun los médicos,
una cultura que en otro tiempo simbolizaba
el poder, se hallan carentes de él al
estarse convirtiendo en meros conductores
entre sus pacientes y las instituciones médicas.
Los pacientes, a su vez, van siendo cada vez
más objetos pasivos a merced de las
decisiones que se toman con respecto a la
atención que pueda dispensárseles. Sus
propios recursos internos de curación, su
capacidad de recuperación, sea física o psíquica,
son considerados irrelevantes en una
medicina que difícilmente distingue ya a un
paciente humano de un objeto manufacturado.
La
ciencia prometió un poder al hombre; pero,
como ocurre a menudo cuando el hombre se
deja seducir por promesas de poder, el
precio exigido por adelantado y a lo largo
de todo el camino es la servidumbre y la
impotencia.
Volviendo
al “hombre enfermo” con la intención de
encontrar una perspectiva humanizada,
quisiera comentar algunas ideas que se
expresan en un libro de medicina antropológica
de Weizacker.
Ramón
Sarró en la presentación del libro “El
hombre enfermo” de Weizacker
habla
de la enfermedad como peripecia dramática.,
Dice que la vida no transcurre
siempre dramáticamente, pero que este ritmo
uniforme de una cotidianeidad se perturba fácilmente,
y son justamente estos momentos los que son
propicios para que surja la enfermedad. No
se trata de un hecho fortuito, sino pleno de
sentido.
Buscando
la causa se nos pierde el hombre
Otro
dilema se nos plantea en relación a
conceptos como causa. Buscar la causa nos
genera la ilusión de poder dominar con ese
conocimiento, el complejo engrana que se
configura en el hombre enfermo. Pero de qué
causa hablamos, es que cuando descubrimos
cual es el alergeno que desencadenó una
crisis hemos curado. O desde el punto de
vista psicológico también podemos estar
buscando una causa con la misma ilusión de
que su determinación acabará con algún
padecimiento. Sin embargo, creo que no es
suficiente. Estar dominados por el
pensamiento causalista es otro aspecto
trascendente de nuestro modo de pensar, que,
aunque erradicarlo es quizá
innecesario, por lo menos no darle la fuerza
del determinismo. Animarnos a dudar de su
dominación, es decir tomar conciencia de su
relatividad.
Cuantas
veces escuchamos la expresión “ eso debe
ser psicológico”, cuando no se logra
encontrar la causa de alguna perturbación
en el cuerpo; o algunas otras expresiones
como por ejemplo “ lo que me pasa no es
psicológico, es de verdad”.
Cuando
el cuerpo es abordado desde la idea de
mecanismo, el hombre que padece,
desaparece de la conciencia del observador.
Una disfunción tiene una causa ha ser
descubierta,
y el medicamento tendrá un efecto.
Es decir que cuando buscamos una causa,
subyace una ideología, ya sea que hablemos
de causas psíquicas o somáticas.
Somos
el resultado del espíritu de la época,
Jung dice que bajo el influjo del
materialismo científico, todo lo que no podía
verse ni tocarse se tornó dudoso: más aún
sospechoso, por pertenecer a la esfera metafísica.
Sólo se consideraba científico y, por lo
tanto admisible, lo que se podía reconocer
materialmente o deducir de causas materiales
perceptibles.
Sobrestimamos
las causas materiales y creemos que sólo
ahora disponemos de la explicación
acertada, porque imaginamos conocer mejor la
materia que el espíritu. Pero desconocemos
la materia del mismo modo que desconocemos
el espíritu, no sabemos respecto a su
esencia.
Si
aceptamos que nuestra visión de la
realidad, es subjetiva y parcial porque está
condicionada por las limitaciones de nuestro
intelecto, y
si dejamos de buscar la objetividad
que nos daba lo materialmente perceptible,
la certeza del determinismo causalista, la
disociación entre cuerpo y mente,
seguramente sobrevendrá una especie de
angustia, una sensación de estar sin rumbo,
perdiendo el sostén de las creencias. Quizá
de eso se trate el progreso del conocimiento
científico.
¿Como
se construirá el nuevo conocimiento?
Nos
encontramos con una herencia en la que las
disciplinas se hallan atomizadas en
campos estrictamente delimitados, y
esto surge a partir de una concepción del
hombre enaltecido en su más extrema
individualidad. Hemos olvidado la dimensión
de las relaciones. Pero con
curiosidad y cierta desconfianza acerca de sí
se podrá lograr algo confiable, la búsqueda
del encuentro entre las disciplinas, ha
comenzado a surgir.
Recientemente
he recibido el primer número de la revista
de Neuropsicoanálisis. En ella se
encuentran colaborando investigadores de la
neurociencia y psicoanalistas del mundo.
Quiero compartir con ustedes algunas de las
ideas que se plantean, dado que en ellas están
presentes algunas de las cuestiones que
estamos
tratando de repensar.
Panksepp
en su artículo “Las emociones vistas por
el Psicoanálisis y la Neurociencia: un
ejercicio de conciliación” dice: Los
neurocientíficos afectivos y cognitivos se
encuentran ahora en una posición como para
vincular a las entidades neuronales
concretas con varios conceptos psicológicos
y psicoanalíticos abstractos. Se puede
anticipar, por supuesto, la necesidad de
modificar en
la teoría psicoanalítica
sus terminologías. Asimismo, la
neurociencia funcional podría tornarse mas
refinada al ser combinada con el pensamiento
psicoanalítico. Desafortunadamente, los
practicantes de ambas disciplinas, pueden no
estar dispuestos a abrazar el cambio. Lo
mejor que puede pasar, en este momento, es
que la serie de debates promueva el
intercambio positivo que lleva a los
interrogantes empíricos informativos.
Claramente, el psicoanálisis necesita
anclar su pensamiento de una manera que
promueva la evaluación empírica de las
ideas y la neurociencia necesita tomar a las
dinámicas emocionales más seriamente.
El
psicoanálisis ha comenzado a buscar una
conexión con la neurociencia pero no ha
habido reciprocidad. Algunas de las causas
de la falta de un intercambio sustantivo son
muy directas. Los neurocientíficos se
sienten, generalmente, orgullosos de poseer
oídos que son sordos a los temas de
integración superior que solo se pueden
medir indirectamente. Por otro lado, Freud
en l895 intencionalmente decidió distanciar
sus pensamientos de los procesos cerebrales
cuando no pudo llegar a una conclusión
satisfactoria de “Proyecto para una
Psicología Científica”. Cuando Freud era
joven y trataba de ligar los procesos
mentales y neuronales, no había
conocimiento disponible sobre el cerebro
para sustentar esa fusión.
Ahora
que ha pasado un siglo desde que Freud
abandonó sus aspiraciones prematuras hacia
una psicología coherente, ha llegado la
hora de mezclar el pensamiento psicoanalítico
y neuronal en una síntesis coherente. A la
neurociencia le vendrá bien empezar a
considerar seriamente la existencia de los
procesos emocionales sutiles que son
absolutamente esenciales para la construcción
de las mentes humanas y animales.
A
través del siglo veinte, el psicoanálisis
fue una de las primeras ciencias sociales
que reconoció las corrientes emocionales
mas profundas de la mente humana. Para poder
comprender el cerebro, la neurociencia también
debe considerar estas realidades. La teoría
psicoanalítica puede ayudar a guiar el
pensamiento neurocientífico que trata las
dinámicas emocionales que acontecen dentro
de los tejidos neuronales.
¿Qué
tan bien este tipo de hibridación puede
funcionar? queda como tema abierto, pero
todos los que están interesados en la
clarificación de los misterios afectivos de
la existencia humana van a tener que prestar
atención a como los pensamientos neurocientíficos,
psicoanalíticos, psicobiológicos y
sociobiológicos pueden interactuar y
evolucionar.
No
es mi propósito que se discutan las ideas
de Panksepp, aunque, por supuesto tenemos la
libertad de hacerlo en la medida que las
profundicemos.
Mi
intención es traer material de la más
absoluta actualidad y que veamos a través
de ellos, hechos que se están produciendo
en la comunidad científica. Una nueva visión
intenta configurarse en distintos campos del
conocimiento. Es interesante ver que son
justamente las emociones, la vida afectiva,
el núcleo alrededor del cual se propone el
trabajo conjunto. Aunque, como diría el
autor, son las emociones vistas desde la
perspectiva de una era córticocéntrica.
Por
su parte, Chiozza en el libro Trama y figura
del enfermar y del psicoanalizar sostiene
que “ el hombre enfermo, como objeto, es
además un sujeto que padece, que transfiere
o comunica su sufrir a su sentir, que
produce una cultura y se desarrolla en ella,
que hace historia y es historia, un ser que
se articula en el mundo social
particular que él crea. Desde este ángulo
encontramos otras huellas o vestigios.
Descubrimos un sentido comprensible en la
crisis del enfermo, y en su biografía,
cuando seguimos los rastros del
proceso
de corazón a corazón. El ámbito psíquico
y somático de nuestra totalidad subjetiva
adquiere de esta manera la fuerza de un
instrumento que se ejercita a través de
leyes diferentes, en el vínculo entre un
sujeto que investiga y el objeto que
constituye “un hecho clínico”. Así, el
conocimiento del proceso que denominamos
transferencia-contratransferencia abre una
nueva vía en la epistemología de la
ciencia.”
En
los años 50 se reunieron hombres de
diferentes disciplinas
en Sankt Gallen y presentaron un
ciclo de 10 conferencias sobre las nuevas
nociones en las ciencias de la naturaleza y
del espíritu. Quisiera recrear en esta
oportunidad la palabra de A.Portman.
Según
Portman (biólogo): el conocimiento de que
los fenómenos vitales en su íntima
multiplicidad se irradian mucho más allá
de lo que podemos enunciar de ellos científicamente,
posición que postula la trascendencia de
nuestro objeto de investigación, es lo que
caracteriza el espíritu científico actual
que va abriendo camino a un nuevo modo de
esclarecer los procesos vitales. Cierto es
que la tarea de la biología se refiere a la
esfera de los seres vivos que podemos captar
con nuestros sentidos y que, por tanto, el
estudio de esta esfera constituye el límite
propio de la biología; pero no puede ser
indiferente e l establecer cuál es la visión
del mundo en cuyo espacio se llevan a
cabo las investigaciones biológicas, ¿qué
mundo conceptual guía secretamente a la
biología dentro de los oscuros límites de
su esfera propia, en las tinieblas de la
vida.
Han
pasado 50 años, y el desarrollo de la
tecnología, de la ingeniería genética,
actualmente la biotecnología nos están
mostrando otra visión del mundo. Pero ¿es
que esa visión corresponde a quién siente
la responsabilidad
de pertenecer al mundo científico
sin disociarlo de las verdaderas necesidades
de la humanidad?
Al
terminar de escribir estas ideas, para
compartirlas con ustedes, me detuve a pensar
acerca de mi intención. Sé que no es
provocar un reflexión teórica filosófica.
Sé que algunas personas que se encuentran
diariamente con el drama que implica el
ejercicio de la medicina en un mundo tan
lleno de obstáculos pueden sentir que me he
alejado del hombre que padece, ese hombre
que al decir de Unamuno es de carne y hueso,
pero también sé de la importancia de la
conciencia. Esa conciencia que nos aúna, y
que deberíamos proteger los espacios de
interlocución aunque de alguna manera nos
acompañe la sensación de lo inútil, de lo
inmodificable.
Somos
parte de la cultura de la época pero también
somos libres de iniciar en nosotros mismos
un camino de transformación, aunque parezca
que la realidad nos determina y nos somete.
Si perdemos esa libertad que implica ser
conscientes de nuestros principios,
dejaremos de ser humanos.
Quisiera
concluir con las palabras de Erwin
Schrodinger (Premio Nobel de Física)quien
dice: “Ahora bien, nosotros nos
desarrollamos como especie y avanzamos en la
línea fronteriza de las generaciones; cada
día de La vida de un hombre representa una
pequeña porción de la evolución de la
especie que aún está en pleno movimiento.
Es cierto que un solo día de la vida, e
Incluso una vida individual entera, no es
sino un brevísimo soplo de cincel para la
siempre inacabada estatua. Pero la enorme
evolución global que hemos atravesado en el
pasado ha sido esculpida con millones de
esos minúsculos toques de cincel.
Somos
al mismo tiempo cincel y escultura,
conquistadores y conquistados, se trata de
una auténtica autoconquista. Además, hemos
concluido que sólo se hacen concientes
aquellas modificaciones que todavía se están
poniendo a prueba, hasta que, después de
mucho tiempo, se convierten en un bien
experimentado,
patrimonio inconsciente de la especie
fijado hereditariamente. En una frase: LA
CONCIENCIA ES UN FENÓMENO DEL AREA DE LA
EVOLUCION.
Ana
Herbsztein
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