¿Música celestial?

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Autor: Douglas Vakoch
Fuente: SETI Institute

La sugerencia de utilizar música para comunicarnos con inteligencia más allá de La Tierra tiene una larga historia. Desde principios el siglo XVII, el género literario europeo del viaje imaginario proporcionó un contexto para explorar la variedad de propuestas para esquemas de lenguajes universales.|
Por ejemplo, el clérigo Inglés Francis Godwin describió un viaje a la Luna, en el cual los aventureros terrícolas encontraban extrañas y exóticas habitantes, las cuales se comunicaban a través de un lenguaje musical. La inspiración para este lenguaje tonal, de todos modos, era por completo terrestre -basada en el lenguaje Chino tal y como fue describo por los misioneros Jesuitas recién llegados de Europa.
En el caso del «lenguaje» lunar de Godwin, el sistema musical era simplemente un método para traducir letras del alfabeto en notas musicales concretas. De todas maneras, realmente predijo las propuestas de lenguajes de los siguientes tres siglos.
Pero ¿realmente sería la música comprensible para entidades inteligentes que hubieran evolucionado independientemente de los humanos en otros planetas? Los fundamentos matemáticos y acústicos de la música terrestre son lo suficientemente universales para proporcionar bases para la comunicación interestelar?
El astrónomo Sebastian Von Hoerner proporcionó un argumento a favor de la posible universalidad de, al menos, algunos aspectos de la música. Sugirió que si la inteligencia extraterrestre ha desarrollado música, la forma de esta música puede compartir ciertas características con la música terrestre.
Particularmente interesante es su análisis del número de notas en la escala musical. Von Hoerner sugirió que el hecho de que un piano tenga 12 teclas blancas y negras en una octava no es completamente arbitrario. Mejor dicho, el uso de una escala con doce tonos en la música occidental está basada en la naturaleza de la música polifónica – en la cual suena más de una nota a la vez. Según el análisis de Von Hoerner, sólo hay un puñado de posibilidades de música polifónica factible.
Específicamente, la música polifónica debe tener dos características conflictivas, lo cual siempre requiere un trabajo. Primero, una octava tiene que ser divisible en partes iguales para permitir modulaciones de una tecla a otra. Segunda, los tonos correspondientes a esas divisiones deben ser de frecuencias que tienen específicos ratios matemáticos desde uno hasta otro.
Cualquier intento de satisfacer ambas de esas condiciones, no obstante, requiere algún trabajo. Los intervalos iguales no proporcionan exactamente tonos armónicos. Con lo que uno puede estar contento con resultados que utilicen solamente algunas de todas las posibilidades de armónicos. Por ejemplo, la música Occidental clásica utiliza una escala de doce tonos que permite 5 armónicos.
Pero de acuerdo con Von Hoerner, una escala de doce tonos no agota los «buenos trabajos» para la música polifónica. Uno también puede utilizar una escala de 31 tonos o una escala de 5 tonos.
La elección entre estas escalas puede proporcionar pistas acerca de funcionamiento sensorial de la inteligencia que utilice estas escalas. Aquellos entes con el procesamiento auditivo más sensible que los humanos pudieran hacer uso de las más delgadas tenues divisiones de la escala de 31 tonos.
En contraste, los extraterrestres con menos sensibilidad de los sistemas auditivos es más probable que utilicen la de 5 tonos. Mientras que la elección entre las escalas no pueda ser dictada por la biología (aunque se sugirieron las escalas de 5 tonos, 12 tonos y 31 tonos entre las culturas humanas) los aparatos sensoriales pueden algunas veces restringir el rango de especies a escalas musicales.
Sería adecuado si los viajes imaginarios que los siglos pasados nos proporcionaron con pruebas acerca de los mensajes que algún día podemos recibir de los extraterrestres -estando seguro de que será incluso más extraño y exótico que aquellos imaginados por los escritores más creativos de ciencia ficción de hoy en día.